Al hortelano hoy le vienen a la memoria recuerdos de aquellos días de Semana Santa que tenía vacaciones. Todo empezaba con los ejercicios espirituales en el colegio (¡Vaya rollo, no entendía nada!). Llegaba el día de ir a cortar el lloreu (laurel) que era sábado, como nos divertíamos, y el domingo a misa con el ramo; era Domingo de Ramos e ibamos de estreno. Durante algunos años fueron días de iglesia y procesiones, si te perdias algo podías encontrarte algun castigo o alguna colleja.
Al pasar los años llegaron otros momentos, procesinabamos pero de difernte manera, amigas y amigos ibamos de tortillas y sidrina al Chabolu y otros merenderos. Pero el del Chabolu, ese era singular por su propietario, Señor Germán Rubiera, a pesar de los improperios que nos atizaba.
La Semana Santa sigue con sus procesiones y el hortelano con sus recuerdos.
Germán Rubiera"El Chabolu"
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Germán Rubiera con tres clientes
Merendero El Chavolu










