jueves, 17 de abril de 2025

Recuerdos de Semana Santa

Al hortelano hoy le vienen a la memoria recuerdos de aquellos días de Semana Santa que tenía vacaciones. Todo empezaba con los ejercicios espirituales en el colegio (¡Vaya rollo, no entendía nada!). Llegaba el día de ir a cortar el lloreu (laurel) que era sábado, como nos divertíamos, y el domingo a misa con el ramo; era Domingo de Ramos e ibamos de estreno. Durante algunos años fueron días de iglesia y procesiones, si te perdias algo podías encontrarte algun castigo o alguna colleja.
Al pasar los años llegaron otros momentos, procesinabamos pero de difernte manera, amigas y amigos ibamos de tortillas y sidrina al Chabolu y otros merenderos. Pero el del Chabolu, ese era singular por su propietario, Señor Germán Rubiera, a pesar de los improperios que nos atizaba.
La Semana Santa sigue con sus procesiones y el hortelano con sus recuerdos.

 

                                                Germán Rubiera"El Chabolu"







                                           Germán Rubiera con tres clientes

 

                                                 Merendero El Chavolu












viernes, 31 de enero de 2025

Tiempos de preparatoria

Alla por el año 63 del siglo XX, despues de pasar por la escuela, había un aula en el Instituto Jovellanos, tenía su entrada por la plaza Parchis, (que así se conocía coloquielmente, hoy plaza Instituto), en el que impartian clases para acceso al primer curso en el Instituto, que ya se había trasladado a la calle Fernández Ladreda, (hoy Constitución) y Oriamendi (hoy Perez de Ayala).
El ala de Constitución la ocuparon las chicas hasta que construyeron su Instituto llamado Doña Jimena y que estaba al lado del Jovellanos de los chicos.

                                                         Un curso de preparatoria


                              

martes, 21 de enero de 2025

El hortelano fue joyero

Han pasado tantos años ya de aquellos días de joyero, que el hortelano no recuerda bien el año.
La joyería se encontraba en el barrio de Cimavilla, en el Cerro, durante algun tiempo nos acercaban a un grupo de expertos joyeros a realizar aquellos delicados trabajos. También paseamos por la Providencia el instrumental.
En el Cerro de Santa Catalina fue instalado en aquellos días una oficina para matar el tiempo, después que los joyeros realizasen su trabajo.
Como joyero experto me concedieron una temporada en aquella oficina como experto oficinista.  

                                             Un grupo experto de joyeros

                                     Un exoerto en la oficina de relajación